viernes, 2 de mayo de 2014

Postura: El balancín

Él se sienta con las piernas cruzadas y se apoya con las dos manos atrás. Ella se sienta de cara a él en su regazo, abrazándole los costados con los muslos. Durante el acto ella decidirá la velocidad y la profundidad de la penetración. Él se puede apoyar contra una pared y dejar las manos libres para las caricias.